Mercados Emergentes y Garantias del Banco Mundial

En los comienzos de los 1990s, con capitales extranjeros que comenzaban a migrar nuevamente hacia economías en desarrollo después del hiato seguido de las crisis de deuda en la década previa y con perspectivas de que esos flujos si estaban incrementando de forma prometedora, aparecía posible que los préstamos del sector oficial a las economías en desarrollo declinaría en importancia. Para adaptarse a esas circunstancias cambiantes, el Banco Mundial comenzó a reconsiderar el uso de su autoridad como garantía. Así, en lugar de prestarle directamente a los prestatarios soberanos, como era habitual, el Banco consideró que podría acelerar los préstamos privados garantizando (parcialmente) el repago de la deuda obtenida de prestamistas privados. A lo largo de los 1990s, una sucesión de cambios en las políticas del Banco Mundial expandió el alcance y la facilidad del uso de su autoridad como garante. Empezaron con garantías de repago sobre la deuda soberana Húngara en junio de 1990, el “mainstream” de garantías ofrecidas por el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo en 1994 puso políticas y procedimientos que incrementaron el volumen de este tipo de garantías, y dicha habilidad se extendió hasta 1998 a los países llamados “IDA-only”. (Internacional Development Asosiation).

El uso de una garantía del Banco Mundial por una autoridad soberana implica el más duro compromiso de repago posible. Así es como la garantía funciona. El Banco Mundial le garantiza el repago al prestamista y, al mismo tiempo, el gobierno se compromete a pagarle al Banco Mundial si la garantía es solicitada. Así, cuando un país usa la garantía, el prestamista privado puede solicitar el repago al Banco Mundial si las obligaciones acordadas no se cumplen. En este sentido, las promesas de pago de los países a los prestamistas privados es tan buena como su promesa de pagarle al Banco Mundial, una promesa que es especial teniendo en cuenta el status que le otorga el mismo Banco. Los compromisos de los gobiernos no están limitados sólo al repago de deuda, sino que en algunos casos se extiende e implica mantener en el país ciertas regulaciones y políticas. Los llamados “partial credit guerantee” son las más simples de las garantías y los préstamos subyacentes son transacciones de prestamistas soberanos. Sin embargo, bajo los “partial risk guarantee”, el préstamo es actualmente contraído por una entidad privada operando, típicamente, un proyecto de infraestructura en el país. La garantía del Banco Mundial cubre el repago del préstamo cuando el gobierno no puede hacer honor de su compromiso contractual. En ese caso, el gobierno, a través de su “counter-guarantee” con el Banco Mundial eleva sus compromisos regulatorios sobre el proyecto al mismo nivel que su compromiso de repago del préstamo con el Banco Mundial.

La garantía del Banco Mundial es, por eso, un mecanismo para que un país temporalmente aumente su nivel de compromiso y por lo tanto establezca un registro de sus obligaciones. Un mayor nivel de compromiso disminuye los costos de pedir prestado con la garantía de transacción, pero el mayor beneficio es, en principio, de largo plazo. La premisa es que los compromisos que ofrecen los países no son siempre creíbles, especialmente cuando se trata de tempranas interacciones con prestamistas externos e inversores. El default en esos compromisos puede ocurrir por una gran variedad de razones, incluyendo inesperados desarrollos económicos adversos y cambios en las políticas. Sin embargo, la experiencia con algunas transacciones con garantía del Banco Mundial debería establecer sobre prestamistas externos e inversores que el país dejará stand by sus compromisos aún cuando estos no ofrezcan la seguridad extra de la garantía del Banco Mundial. La clave, por eso, es la habilidad para reducir el nivel de compromiso formal lo largo del tiempo pero reteniendo la credibilidad.

La experiencia con las garantías del Banco Mundial sugiere que el mismo juega un valioso rol facilitando el acceso al mercado de capitales a varias economías emergentes. Interesado por su volatilidad y la naturaleza transitiva de sus economías, los mercados valúan el compromiso adicional que implica la garantía del Banco Mundial.

Graduarse de las garantías del Banco Mundial no implica que los países estén también “graduados” de su status de mercado emergente, solamente se baja la barrera en términos de los mecanismos necesarios para mejorar su nivel de compromiso en las políticas. El progreso es menos – al percibido – con respecto a otros dos instrumentos de compromiso: regímenes de tipo de cambio y contratos de deuda soberana.

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